sábado, 24 de marzo de 2012


Lo segui hasta ese callejón donde se encontraria con esa, esa con la que me habia estado engañando por quien sabe cuanto tiempo, sinico, sin el menor remordimiento ni pena, indignante, ella estaba enterada, sabia que era la segunda en un triangulo donde no hay primera.
Afortunadamente para mi y para mis planes la unica luz ahi era la de una lampara publica a unos metros a mi espalda.
-¿Quién... -Preguntó ella con el espanto en el rostro mientras miraba el cuchillo en mi mano.
Adoraba ese cuchillo, creo que ningun taquero pensó que una chica lo utilizaria jamás para esto. Él se giró, ya estaba lo suficientemente cerca. En su expresión se pudo ver el justo momento en que reconoció mi rostro.
Tan sólo es escuchó un rapido golpe, suave pero podias saber que no era así, no tuvo tiempo de emitir ningun sonido, la sangre corrió por su frente mientras sus ojos continuaban abiertos. Se desplomó. Sin pensarlo, sonrei, con una satisfacción jamás imaginada.
Entonces ella gritó. 

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