-Disculpe -Le hablé a una chica que se encontraba ahi platicando con un grupo pequeño de gente.
-¿Qué suce...
Sólo guardó dilencio, me miró con los mismos ojos de miedo que los demás y salió huyendo con un gritito. Volteé a mirarme en el crital del edificio de a lado, y lo primero que llamaba la atención eran mis ojos, brillantes, llamativos, intimidantes. Rojos...
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