viernes, 14 de septiembre de 2012
-¿Qué sucede? -Le pregunte cuando lo vi acercarse. Me abrazó de una forma extraña y comenzó a hacer cosas de las que jamás lo creí capaz. -¡¿qué haces?! -Grité -¡Detente! -Desobedeció, continuaba aprobechandose de mi debilidad fisica; golpes, empujones, gritos, aruñones, patadas. Todo era inutil. -Basta -Le rogué de nuevo ahogada en sollozos de decesperación. Después de un rato me arrojó al suelo y salió de la habitación. Lloré tirada en el suelo, me levanté para verme en el espejo, me sentía horrible, sucia, usada, sin voz ni derechos, me sentía como un objeto que debia ser tirado a la basura. Furiosa, impotente. Tomé el frasco de perfume y lo estrelle contra el espejo sin soltarlo, los vidrios de ambos calleron por todos lados, con las manos tome las partes del espejo que quedaron en el marco y las jale para terminar de romperlas, las pisé, me tumbé en el suelo y les di con el puño mientras mi frustración de manifestaba en gritos y llantos. Miré mis manos, completamente cubiertas de sangre hasta los antebrazos, y llenas de heridas, habia sangre en mis rodillas, en mi cara, por todo el piso. Todo se volvió borroso y luego desapareció...
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