viernes, 24 de enero de 2014
Tomó el boligrafo y comenzó a escribir; escribió sobre todo lo que tenía tiempo sin contarle a esas hojas ya amarillas y faltas de uso, contó sus penas las cuales mojó con sus lagrimas mientras la tinta avanzaba en el papel, contó sus enojos mientras las hojas sufrian la agonia de ser aplastadas con tal furia por la punta del instrumento, contó sus nuevos logros, sus aparentes obstaculos, sus objetivos. Finalmente, acariciando suavemente las hojas de su libreta destinada solamente para sus escritos personales, describió todas y cada una de sus nuevas alegrias, sus nuevas risas, citó cada uno de los momentos en que sintió de nuevo dentro de ella esa dulce sensación de lleno y gozo que creía ya no conocer..."
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